"Jane Eyre", Charlotte Brontë
FICHA TÉCNICA
-AUTOR/A: Charlotte Brontë
-EDITORIAL: Planeta
-PÁGINAS: 600
-ISBN: 9788408154488
-SINOPSIS: Una de las grandes novelas de todos los tiempos. La obra maestra de la literatura victoriana. "Jane Eyre" es una novela clásica de amor, precursora del feminismo y la psicología moderna, sobre una huérfana que enfrenta su destino manifesto gracias a su inteligencia e integridad inquebrantables. Controvertida y revolucionaria en el momento de su publicación, "Jane Eyre" es, al mismo tiempo, una crítica punzante a una sociedad rancia y un himno aguerrido a la valentía y el romance.
¿Cree que soy una máquina sin sentimientos? ¿Cree usted que porque soy pobre, oscura, simple e insignificante carezco de alma y de corazón?
Amable lector, espero que nunca padezcas lo que yo padecí entonces. Que nunca broten de tus ojos unas lágrimas tan tempestuosas, abrasadoras y dolorosas como las que brotaron de los míos. Que nunca clames al cielo con ruegos tan angustiosos y desesperanzados como los que salieron de mis labios. Que nunca temas ser la causa de la desgracia del que más amas.
Dueña de un singular temperamento desde su complicada infancia de huérfana, primero a cargo de una tía poco cariñosa y después en la escuela Lowood, Jane Eyre logra el puesto de institutriz en Thornfield Hall para educar a la hija de su atrabiliario y peculiar dueño, el señor Rochester. Poco a poco, el amor irá tejiendo su red entre ellos, pero la casa y la vida de Rochester guardan un estremecedor y terrible misterio.
OPINIÓN
No es fácil decir que un clásico tan conocido como lo es “Jane Eyre” no te ha acabado de convencer y mucho menos después de visitar la plataforma digital Goodreads y ver como la mayoría de lectores puntúan la novela con cinco estrellas mientras tú te debates entre dos o tres.
A pesar de eso, durante toda la lectura he hecho el esfuerzo de entender por qué es un libro que, en general, suele gustar y, sobre todo, por qué es un clásico tan importante. La respuesta parece bastante obvia: la protagonista, Jane Eyre, es una mujer moderna, fuerte e independiente y por eso suscita admiración entre los que leen su “biografía”. Este factor es innegable y, en el fondo, uno de los aspectos más positivos del libro es la presencia de manifiestos feministas que la autora pone en boca de la protagonista, ideas que sin duda los lectores de esa época (1847) encontraban flamantes —e incluso provocadoras—.
Sin embargo, a pesar de que Jane Eyre es, como bien hemos dicho, moderna, fuerte e independiente, no estoy de acuerdo con una de las citas más conocidas de esta historia, al menos no completamente: «Yo no soy pájaro, ni se me enjaula; soy un ser humano, con una voluntad libre». Con estas palabras, Jane quiere dejar claro que ella no se postra a los pies de nadie porque ella es libre. Si bien es cierto que no se deja manipular por ningún hombre, hay algo que le impide ser libre de verdad: su virtuosismo excesivo. Así pues, Jane Eyre se trata de uno de esos personajes sin tacha alguna, que siempre antepone la moral religiosa a su propia felicidad. Para poneros un ejemplo, Jane me recuerda bastante a Eneas, quien en un momento dado de la Eneida abandona Dido, la mujer que ama, para cumplir con las órdenes de los dioses y así posibilitar la fundación de Roma. Y eso es precisamente lo que me echa para atrás. Para mí, los mejores héroes son aquellos que lo son a pesar de sus defectos, porque 1) tienden a ser personajes más complejos e interesantes a nivel psicológico y 2) son más reales. Y el único defecto de Jane Eyre es no tener defectos.
Por otro lado, la trama es absurdamente predecible —incluido el intento de giro argumental—. Esto, sumado a la poca simpatía que siento por la protagonista, ha provocado que esta lectura me haya resultado más tediosa e interminable de lo que me hubiese gustado, porque, a decir verdad, tenía grandes expectativas —craso error— ya que “Cumbres borrascosas” de Emily Brontë es uno de mis libros preferidos y pensaba que su hermana estaría a la altura y, en mi modesta opinión, no lo ha estado.
Estoy convencida de que si hubiese leído “Jane Eyre” en 1847 la hubiese adorado, porque probablemente hubiese visto verdadera rebeldía en su protagonista y el exceso de moral cristiana no se me hubiese hecho tan pesado. Sin embargo, habiéndola leído en 2016, soy incapaz de amarla. A pesar de todo esto, no me arrepiento de haberla leído —al fin y al cabo es una novela importante y para muchos, imprescindible— y la recomiendo a todos los amantes de los clásicos y del Romanticismo y, sobre todo, a aquellos puedan soportar un personaje tan virtuoso y a la vez irreal. Además, si sois unos fanes de “Jane Eyre”, quizás os interese “Esencia de clavo” de Norah Lofts (1957). Si por lo contrario os pasa como a mí y buscáis unos personajes más complejos y con muchos defectos, “Cumbres borrascosas” es vuestro libro.
CITAS
Amable lector, espero que nunca padezcas lo que yo padecí entonces. Que nunca broten de tus ojos unas lágrimas tan tempestuosas, abrasadoras y dolorosas como las que brotaron de los míos. Que nunca clames al cielo con ruegos tan angustiosos y desesperanzados como los que salieron de mis labios. Que nunca temas ser la causa de la desgracia del que más amas.
PUNTUACIÓN
65/100

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